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lunes, 11 de mayo de 2009

¿Un falso Grial?: El Cáliz de Antioquía



Hoy, investigando en Internet, me he enterado de que el célebre Cáliz de Antioquía, que se expone en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y que algunos expertos consideran como el vaso sagrado en el que Jesucristo usó en la Última Cena, no es, al parecer, más que una falsificación hecha a principios del siglo XX. La revista Arte y Antigüedades ha revelado en su último número que la copa de plata labrada fue fabricada por un falsificador, Constantin Christodoulos, en 1910, fecha de su supuesto descubrimiento en Antioquía.
El Metropolitan Museum de Nueva York adquirió esta pieza, que se encuentra expuesta actualmente entre la colección siria del museo. Esta revista no tiene pruebas que confirmen esta información. Según la historia del museosta fue un grupo de anticuarios sirios establecidos en París, los hermanos Kouchakji, los que adquirieron la copa en 1912, habiéndola obtenido de manos de un grupo de campesinos árabes que la desenterraron de un pozo en la localidad de Hma. La revista Arte y Antigüedades informa que es un hecho que los hermanos Kouchakji eran primos de Christodoulos.
El artículo cita particularmente a un responsable del British Museum de Londres que afirma haberse encontrado con Christodoulos en Damasco en 1938. Entonces, al parecer, confesó en su presencia y la de un diplomático francés -el conde Stanislas Ostrorog- que él había forjado el famoso vaso.
El Cáliz de Antioquía se hizo muy popular durante los años veinte y treinta en Europa, siendo el centro de muchas exposiciones, especialmente la de arte bizantino en el Louvre en 1931. En 1933 fue expuesto por primera vez en Estados Unidos, en la ciudad de Chicago, como una de las reliquias más santas del mundo.
A pesar de que desde un principio se crearon divisiones de opinión con respecto origen de este cáliz, nadie hasta el momento lo había calificado de falso. Arte y Antigüedades señala que desde entonces no se ha efectuado ningún examen químico ni radiográfico del cáliz con técnicas modernas, y sugiere al Metropolitan Museum que abra una investigación en relación a este tema.
El Cáliz de Antioquía forma parte del llamado Tesoro de Antioquía. Desde su supuesto descubrimiento se alzaron voces autorizadas manifestando sus dudas sobre el origen y la procedencia de esta particular pieza, estableciendo una polémica que se apagó con los años. La historia del descubrimiento, relatada por el cónsul inglés de Hama, fue confirmada más tarde por el después comisario general de antigüedades en Siria, Eustaquio de Lorey. Este último fue quizá uno de los pocos que dudaron desde un principio de la autenticidad del cáliz, aunque después de interrogar a múltiples testigos terminó convencido de ella. Su testimonio fue el siguiente: "Construyéndose un pozo en un jardín cerca de Hama, los obreros que estaban excavando abrieron un nicho en la pared del fondo para salvarse de las piedras que caían de lo alto. Allí apareció una cavidad, en la que estaba lo que se llamó después el Tesoro de Antioquía. El tesoro fue vendido a un anticuario local, y éste lo llevó a París, donde lo compró el acaudalado mercader armenio de Nueva York, Fahid Kouchakji".
El tesoro que adquirió Kouchakji estaba compuesto por una cruz, una copa (ambas con inscripciones), tres tapas de libros en plata repujada con figuras de apóstoles dentro de un marco, y el cáliz. El Cáliz de Antioquía es doble, con una copa de plata casi hemiférica que se encuentra envuelta por otra de su misma forma, también de plata, pero ya dorada, que la guarda, protege y embellece. La copa interior no tiene ninguna indicación o letrero, por lo que hizo sospechar que se trataba de la copa que utilizó Cristo en la última cena. La copa exterior está repujada con relieves que representan, entre vides y pámpanos, a ocho apóstoles y a Jesucristo, representado dos veces.
San Pedro está representado a la manera tradicional, con barba y cabello rizado; San Pablo, calvo y con barba larga; San Mateo, joven; San Judas, viejo. El hecho de que Jesucristo estuviera representado dos veces fue considerado desfavorablemente por los primeros investigadores. Al parecer, el autor de esta pieza quiso representar a todos los apóstoles mirando a Cristo, y de haber estado representado sólo una vez, la mitad de las figuras tendrían que haber estado de espaldas.
Un posible Grial menos.

domingo, 10 de mayo de 2009

El Santo Grial

El Santo Grial es el cáliz, copa o vaso con el que Jesús celebró la Última Cena, también utilizado por José de Arimatea para recoger la sangre de Cristo en la Cruz. Cuando el discípulo pidió a Poncio Pilato el cadáver de Jesucristo, recogió también otras reliquias, como la Santa Lanza de Longinos, el Santo Grial y también es posible, los clavos de la Cruz.



La denominación grial procede del inglés medio graal, del francés antiguo grail y del latín medieval gradalis. A partir de aquí, la cosa se complica, ya que hay muchas posibles rutas del Santo Cáliz. Una de las más difundidas es la que dice que el Grial fue utilizado por los apóstoles en Jerusalén, hasta que San Pedro se lo llevó a Antioquía. Después se habría trasladado a Roma, donde fue usado por 23 papas hasta San Sixto II (257-258). Este papa, durante la persecución del emperador Valerio, lo envió a España, con un diácono llamado Lorenzo, para que lo escondiera en los montes de Aragón. El discípulo del ya mártir San Sixto II envió, acompañado por una carta, el cáliz a Huesca. El obispo Auduberto, para proteger el cáliz de la invasión musulmana, escondió la reliquia en una cueva que habitaba el ermitaño Juan de Atarés, y donde posteriormente sería fundado el monasterio de San Juan de la Peña. Desde allí en 1399, Martín el Humano, Rey de Aragón, que lo custodió en la Aljafería de Zaragoza hasta que Alfonso el Magnánimo lo llevó primero a su Palacio del Real y posteriormente a la Catedral de Valencia en 1437. Desde 1914, el cáliz valenciano recibe el culto en la Capilla del Santo Cáliz.

Esta pieza fue fabricada en ágata o cornalina oriental de color rojo, con un pie de concha del mismo color, y vara y dos asas de oro primorosamente labradas. Las asas, la base y las incrustaciones de perlas y piedras preciosas fueron añadidas en la Edad Media. Los arqueólogos sitúan su origen en Palestina o Egipto, en una época que podría estar comprendida entre los siglos IV a.C. y I d.C.

Otra ruta famosa dice que José de Arimatea, uno de los discípulos de Jesucristo fue hasta Inglaterra con el Cáliz. Allí se estableció en Glastonbury, o en Avalon, según otras leyendas. En Glastonbury fundó la primera iglesia consagrada a la Virgen donde depositó el Grial para atender a las necesidades de la Eucaristía. Se dijo que allí fueron enterrados el Rey Arturo y su mujer Ginebra. En este punto, la ruta se bifurca.


1)Aquí es donde la historia del Grial se une a las leyendas célticas del Rey Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda. Según estas leyendas, José de Arimatea fue el que fundó una dinastía para proteger el Santo Cáliz, de la que fue miembro este Rey. Si Glastonbury ha estado siempre unido al misterio y la leyenda, qué se puede decir de Avalon, la mítica isla donde los campos se cultivaban solos y los árboles daban sus frutos sin necesidad de cuidados. Es la tierra de Guingamor, de Bangon y Morgana, donde el Rey Arturo sería sanado de sus heridas para regresar luego a salvar a los bretones. Seguiendo esta versión, el Grial se quedó en Avalon, o en Glastonbury.

2)Otra ruta dice que el Cáliz, después de estar en Inglaterra, fue enviado a Galicia para ponerlo a salvo de unos caballeros enemigos. El barco naufragó, y sólo quedó uno de los caballeros que lo protegían. Después de esto, fue conducido a un monasterio de Navarra, y luego a Valencia.

También hay más destinos posibles; un castillo del monte Muntsalvach (algunos lo identifican con Montserrat, y otros con el francés Mont Saint Michel), que habría sido testigo de los prodigios del cáliz. Allí lo guardaba el guardián del Grial, llamado Rey Pescador.

Cuando se popularizó la leyenda del Santo Grial, por todas partes aparecieron multitud de cálices que pretendían ser el único verdadero, y todos ellos se rodearon de sus propias historias justificando su origen y su santidad.
Otras leyendas situan el Grial entre italianos, irlandese, daneses o cátaros. Los italianos disponen de todo tipo de explicaciones para demostrar la autenticidad del Sacro Catino o la Sacra Catina de Génova conservado en esta ciudad desde que los cruzados lo trajeron de Tierra Santa. Los británicos defienden que la bandeja de cristal de piedra que veneran como Grial fue encontrado en una excavación de Glastonbury. Otra leyenda de menor difusión, sitúa el Grial en poder de los cátaros del Languedoc. Cuatro días antes de que los cruzados conquistaran la fortaleza de Montsegur, donde se decía que el Cáliz era custodiado, un grupo de cátaros lo evacuaron llevándose el Grial entre otras piezas de valor, y nunca más volvió a saberse de él.

En los presuntos Griales que se conservan, su historia particular explica de una u otra forma cualquier posible objeción a su autenticidad. Así, la duda que podría plantear el que un humilde carpintero de Nazaret dispusiera para su cena de una pieza de tanto valor como ésta, se salva citando algunas fuentes según las cuales el dueño de la casa donde se celebró la Última Cena era un hombre rico, que le dejó la Copa a Jesucristo.



El Sacro Catino de Génova



Grial de Valencia. Santo Grial de Valencia conservado en la catedral de Valencia, ciertos sectores de la Iglesia Católica reclaman que este es el auténtico Grial.




La Sacra Catina. Esta copa se llevó a Italia durante la primera Cruzada, está datada del segundo o primer siglo a.c.



La Copa de Nanteos (Gales del Norte). Encontrada en Glastonbury.



Cáliz de Antioquia.
Supuestamente llevado por San Pedro a esta ciudad en su viaje hacia Roma.




Cáliz Ardagh. Procede de Irlanda, (Siglo VIII a.c.)






El Caldero de Gundestrup. Plata dorada, Dinamarca, siglos II o I a.C: Museo Nacional de Copenhague.


La Copa de Hawstone Park. De acuerdo con Graham Philips, este podría ser el Santo Grial. Es propiedad de Vitoria Palmer.





La Copa de Hierro.